domingo, 29 de diciembre de 2013

jueves, 26 de diciembre de 2013

Disculpas!!!

Esta es la razón de haber tenido tan abandonado mi blog en estos días!!! Estaba «jugando» con el regalo que me trajo Santa!!! Hoy recien pude ser libre jijiji.
Un caluroso abrazo a los seguidores de este blog y a quienes lo visitan. Felices fiestas atrasadas!!!

sábado, 21 de diciembre de 2013

martes, 17 de diciembre de 2013

Seguimos con los dibujos alusivos a la fecha!!!

Este dibujo me dejó mal!!! Demasiada sensualidad para una persona!!!


  Esa mirada!!! Yo quiero un Papa Noel así!!!



sábado, 7 de diciembre de 2013

Besos


Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñé a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Gabriela Mistral

viernes, 6 de diciembre de 2013

Bill Kaulitz Quédate


Una de mis canciones favoritas de Lara Fabian. Tanto sentimiento y amor en esa voz!!! Gracias Anyara!!!

jueves, 5 de diciembre de 2013

Bill Kaulitz - Immortelle

Uno de mis videos favoritos!!! La letra, la voz de la cantante, lo máximo!!! Gran trabajo de Anyara.

martes, 3 de diciembre de 2013

Aquel de ojos marrones...







Intensos como mi sentimiento,
profanos círculos de misterio.
Ojos caramelo, olor a incienso y madera.
Rasgos definidos exaltando tus dotes
hacen juego con mi piel morena.

La palabra hechizada se queda corta
para poder describir esta pasión inmensa,
que hasta mis gotas de sudor reflejan
la belleza del amor y el fuego entre mi ropa.

Sutil mirada responsable de esconderme el corazón
para hacerle compañía a tus más íntimos recuerdos,
majestuosamente sincronizan como el universo
para lidiar con las noches frías que daban a la puerta.

Logrando así una Oda a tus ojos
que con gracia acaricia mis estrellas.
Haciendo que cada una de ellas bendijera
mientras vociferan a la galaxia entera:
¡Hemos hallado algo especial, algo más preciado que el oro!
cuando apreciaban sigilosas
la obra de arte que expone tu rostro.

Luna de Venus

jueves, 28 de noviembre de 2013

Nueva foto!!!

Aunque es de septiembre, es mejor a nada!!! Mi amorsote se ve tan guapo, con esa sonrisota que ilumina todo!! Y su twin no se queda atrás!!!

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Para ti, lobo

En la oscuridad de la noche
el reflejo de tus ojos parece hipnotizarme,
es allí cuando mi alma deja de pertenecerme
e inerte por tu causa yace sin voluntad,
te adueñas de mis pensamientos
te adueñas de mis sueños
te adueñas de todo mi ser.

Siento que atraviesas mis sentidos
apoderándote de mi sangre
y recorriendo mis venas hasta llegar al corazón.

Es allí donde navegas y donde te instalas
sin pedir permiso, sin mediar palabras
solo sè que como una nave a la deriva
me siento morir y renacer contigo.

Cuando duermes, me duermo.
Cuando amaneces, amanezco.
Cuando sientes, yo siento.

Tus ojos, tus labios, tu boca, tu lengua
me hacen presa de una pasión incontrolable
una pasión mezcla de dulzura locura y furia
y como dos lobos en celo nos amamos a morir.

Te siento lobo mio, te siento…
Te amo con la inmensidad del universo
te extraño con la extrañeza del dolor
y te espero como la luna espera al sol
así te amo, así te deseo, y así te pertenezco.

Anushka

jueves, 21 de noviembre de 2013

Nuevo tatoo!!!

Adorado tormento, ¿por qué un corazón y de esas dimensiones? Solo espero que no estés pasando por un mal momento, querido mío.




martes, 19 de noviembre de 2013

Deseo

Un deseo que quiere romper sus cadenas  
y ser libre para jugar contigo.  
Un deseo…  
que quiere bañarse  
con la ilusión de un beso. 

Un deseo…  
que no quiere desear más,  
solo quiere esa lágrima que escondes en tu habitación  
después de haber leído un verso de amor.  
Deseo ser el viento suave que te acaricia  
en un atardecer de nostalgia.

Quiero ser la noche  
que te baña con su luz y su magia.  
Quiero ser estrella para verte  
en esa noche como suspiras por un amor imposible.  
Quiero ser esa luna llena  
que te hipnotiza y te llena de pasión.

Quiero ser tu mañana  
para despertar junto a ti, ninfa de mar y espuma.  
Quiero ser tu soledad  
para estar a tu lado,  
y tu alegría para reír contigo….  
Es, este deseo que quiere bailar con tu cuerpo.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Algún día


Algún día te escribiré un poema que no
mencione el aire ni la noche;
un poema que omita los nombres de las flores,
que no tenga jazmines o magnolias.

Algún día te escribiré un poema sin pájaros,
sin fuentes, un poema que eluda el mar
y que no mire a las estrellas.

Algún día te escribiré un poema que se limite
a pasar los dedos por tu piel
y que convierta en palabras tu mirada.
Sin comparaciones, sin metáforas;
algún día escribiré un poema que huela a ti,
un poema con el ritmo de tus pulsaciones,
con la intensidad estrujada de tu abrazo.
Algún día te escribiré un poema, el canto de mi dicha. 


DARÍO JARAMILLO A.   

martes, 12 de noviembre de 2013

Ganamos!!!

Un poco tarde el post, pero lo importante es que ganamos y los twins mandaron su mensaje. Ay amor que bello te ves!!!


sábado, 9 de noviembre de 2013

Beso...

No recuerdo haber visto esto!!! Tenía que ser Anyara, ella tiene un ojo de águila y hace cosas maravillosas!!!



 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Actualización!!!

Acabo de colgar el nuevo capítulo de mi fic Undisclosed Love!!! Ya saben en amor yaoi. Y si quieren encontrarlo más rápido pueden seguir este link:
http://www.amor-yaoi.com/fanfic/viewstory.php?sid=91146&chapter=22

Flaquito!!!

Y las tan esperadas fotos con las fans llegaron!!! Ayyyyyyy amorsote cada día estás mejor!!! Tu rostro está más redondo, tus facciones más marcadas!!! Qué gran día!!!




martes, 5 de noviembre de 2013

Premonición


Este shoot participó en el concurso de TH ficción: Leyendas urbanas. Aunque no gané, me gustó mucho participar. Gracias a los que leyeron y comentaron.

Bill despertó de su siesta sumamente nervioso. Había soñado que era atacado por unas ratas enormes en un callejón muy oscuro y luego de huir, aparecía  un hombre con sombrero de copa y cuchillo en la mano que lo perseguía. Angustiado, recordó que según los libros de interpretación de sueños que había leído en la casa de una de sus amigas, el cuchillo significaba ‘traición’ y las ratas ‘enfermedad’. Convencido de que ese sueño sólo podía ser una mala señal, se levantó de la cama decidido a visitar a Nat, una wica a quien conoció en un centro de relajación, ella y sólo ella podría darle una respuesta. Apurado entró al baño, se desvistió y prendió la terma. Mientras se duchaba, sintió unos rasguños en la puerta de su habitación.
—Ya Nerón, ya salgo… —gritó.
Cuando acabó de asearse, se envolvió en una gran toalla y salió del baño. Los rasguños eran cada vez más fuertes y preocupado abrió la puerta. Nerón saltó y puso sus dos patas en el pecho del joven rubio haciéndolo retroceder.
—¿Qué pasa bebé? Ya tienes hambre ¿no?
El gran danés respondió con un sonoro ladrido y movió la cola en señal de asentimiento. Bill sonrió y luego de rascar por unos minutos detrás de las orejas de su can, lo bajó de su pecho.
—Hoy saldré Nerón, deberás cuidar la casa —dijo mirándolo fijamente.
El perro se sentó y ladeó la cabeza varias veces sin despegar sus claros ojos de su amo.  Enternecido por la mirada brillosa de su mascota, se puso de cuclillas y acarició su cabeza.
—Papá soñó feo —dijo haciendo un puchero. El can de inmediato se acercó y lamió el rostro de su dueño haciéndolo reír.
—Gracias por tu apoyo bebé —y le estampó un beso en la peluda frente—, pero creo que ya es hora de que comas. ¡Son casi las dos de la tarde! Debes estar muriendo de hambre. Anda y espérame en la cocina.
Y obediente, el perro salió corriendo hacia dicho lugar. Cuando la leal mascota desapareció de su vista, Bill se incorporó y una extraña mueca apareció en su rostro. La sensación de angustia no había desaparecido de su pecho y eso no le gustaba nada. Desganado, se dirigió al armario y cogió lo primero que vio, mas cuando estaba a punto de salir, una conocida melodía se dejó oír. Con una gran sonrisa corrió hacia su cama y tomó su bolso. La melodía sonaba cada vez más fuerte, así que metió la mano hasta el fondo y sacó el móvil.
Amor…
—¡Tom, qué sorpresa! Pensé que hoy no llamarías —dijo sentándose en la cama.
—La reunión se canceló a última hora. Problemas con el abastecedor, parece que no pudo hacer su informe o algo así.
—Que mala noticia, pero me alegra escucharte —dijo dejando escapar un suspiro.
—¿Y cómo has estado?
—Más o menos.
—¿Por qué?
—Me acabo de levantar. Soñé feo.
—Pequeño, seguro comiste demasiado.
—No Tomi, tengo un mal presentimiento —dijo angustiado.
—Ya empezaste con tus cosas, Bill.
—Es cierto, Tomi —dijo apretando la almohada.
—Ay amor por qué serás tan supersticioso. Ya verás que nada va a pasar. Tranquilo.
—¿Tú estás bien? —dijo con voz diminuta.
—Perfectamente, solo extrañándote un montón.
—También te extraño.
—No te preocupes. El domingo estaré en casa y volverás a dormir como un bebé.
—Ya quiero que sea domingo —suspiró en el teléfono.
—Y yo amor. Ahora debo dejarte. Nos llaman, creo que la reunión se llevará a cabo de todas maneras. Cuídate mucho ¿sí?
—No te preocupes. Besos Tomi.
Con otro suspiro colgó. Tom tenía razón, no debía preocuparse de esa manera, pero sus sueños nunca lo habían engañado. Así que decidido a saber qué querían revelarle, tomó su bolso y salió de su habitación. En la cocina, Nerón ladraba y ladraba.
—¿Qué pasa bebé?
Lo encontró parado de dos patas rasguñando la puerta para salir.
—Pero quién te entiende —dijo acercándose a la puerta para abrirla—. Ya está, sal pero no te alejes mucho.
El perro salió apresuradamente y Bill aprovechó para recoger el periódico. Se sorprendió mucho cuando leyó en primera plana que un peligroso asesino serial había escapado de la cárcel en horas de la madrugada. Asustado, cerró la puerta y preparó la comida de Nerón, su pecho dolía y las manos empezaron a temblarle, sus nervios lo dominaban de nuevo. A los pocos minutos, el can ladraba para que le abriera. Con desconfianza, se acercó a la puerta mirando a todos lados y luego de que el can entró, la cerró asegurándola. Le sirvió la comida a su mascota en su plato especial y se sentó a contemplarlo hasta que terminó. Bill ya no quería salir, pero el sueño que tuvo lo inquietaba, así que se echó un poco de brillo en los labios, se puso su gorro y cogió el bolso.
—Nerón, cuidas la casa. Regreso en un par de horas.
Con el corazón apretado, el rubio se dirigió al departamento de Nat. Caminó a paso lento ensimismado en ese sueño, y en un intento de calmar algo sus nervios sacó un cigarro de su bolso y buscó el encendedor, pero no pudo encontrarlo; revisó sus bolsillos y sonrió cuando lo halló en su chaqueta. Abrió la tapa, ansioso por prender el cigarro y sentir la nicotina, y nada, la llama no salía. Lo cerró y volvió a abrirlo, pero nada ¡el encendedor no funcionaba! Ese hecho lo exaltó aún más, pues lo consideró como una mala señal, algo que confirmaba su mal presentimiento. Más nervioso que antes llegó al departamento de Nat y, para su sorpresa, la puerta estaba entreabierta. Temeroso entró.
—¿Nat?
—Aquí, Bill.
El rubio cerró la puerta y se dirigió a la cocina, de donde provenía la voz.
—¡Qué sorpresa verte! Pero ¿por qué esa carita? ¿Pasó algo? —dijo preocupada.
—Tuve un horrible sueño —dijo muy decaído.
—Debe ser la tensión por no tener a Tom en casa.
—…l se ha ido otras veces, Nat, y yo he estado muy tranquilo. ¡Demonios! No recuerdo la última vez que soñé tan feo, creo que fue antes que muriera mi abuela, no lo sé —dijo con desesperación.
—Tranquilo Bill, nada de pensar en cosas negativas. Sabes muy bien que con solo hacerlo, atraemos las malas energías. Ahora siéntate aquí y te traeré un té de manzanilla —dijo mientras empujaba suavemente al rubio cerca de una silla.
Bill se quedó quieto, apoyado en la mesa de la cocina, mientras veía a Nat preparar el té. Debía tranquilizarse, no podía seguir buscando señales en todo lo que le pasaba. Quizá Nat tenía razón y solo extrañaba a Tom, pero ¿y ese sueño? Ese sueño solo podía estar advirtiéndole de algo. Afligido, hundió la cabeza entre sus brazos y dejó escapar un sonoro suspiro.
—Tómate la manzanilla y cuéntame.
Bill bebió lentamente el contenido de la taza, mientras relataba a Nat su sueño. La wica escuchó atentamente y aunque sabía que ese sueño presagiaba una desgracia, lo tranquilizó diciéndole que solo auguraba un gran cambio, un difícil cambio que tendría que enfrentar. Las horas pasaron entre técnicas para dominar sus miedos y rituales protectores, y Bill salió de casa de su amiga casi de noche. Un poco más tranquilo recorría el conocido camino, ya que por consejo de Nat había decidido llamar a Tom y luego ver una película. Estaba a punto de llegar a su hogar, cuando un hombre visiblemente borracho apareció por una esquina. Hizo una mueca de asco y siguió su camino, pero al pasar a su lado, el hombre lo tomó del brazo.
—¡Suélteme! —dijo forcejeando. El olor a alcohol era tan fuerte que retrocedió.
—Esta noche —dijo hipando— esta noche… —decía mientras apretaba más el brazo de Bill. Aterrado por las palabras del borracho, se sacudió violentamente y lo empujó.
—¡Maldito! —le gritó el hombre tratando de levantarse.
Bill corrió todo lo que le dieron sus piernas, asustado por el extraño incidente con ese hombre que no conocía. Llegó agitado a su casa y Nerón salió a recibirlo entre saltos y lamidas.
—Tranquilo muchacho, tranquilo. Papá ya está en casa —dijo mientras acariciaba suavemente la cabeza de su can.
Debe haber sido un tipo que me confundió con alguien. Sí, eso debe ser. No permitiré que me afecte. No. Hay millones de borrachos en las calles, además lo tiré al suelo. No me pasará nada.
Luego de cerrar todas las puertas de su casa y asegurarse que ninguna ventana estuviera abierta, se preparó otra manzanilla, prendió los inciensos de ámbar que Nat le había dado para controlar sus nervios y encendió el televisor. Hizo zapping por unos minutos hasta que encontró Notting Hill, una de sus películas favoritas, así que con una gran sonrisa llamó a su mascota, quien obediente se echó a su lado en el sofá y recostó su cabeza en el regazo de su amo hasta que cerró sus ojos. Bill vio toda la película, pero cuando estaba por empezar la siguiente comenzó a bostezar. No supo bien en qué momento se quedó dormido, solo despertó cuando Nerón bajó del sofá. Sobándose el cuello, el rubio apagó la tele.
Como de costumbre, el perro se le adelantó y subió las escaleras rumbo a la habitación. El rubio trajo la manta de su mascota y la tendió en el piso, al lado de su cama. Entró al baño, y luego de lavarse los dientes, se acostó.
—Hasta mañana, bebé —dijo estirando la mano fuera de la cama. El can lamió sus dedos en señal de respuesta y Bill se tapó con las sábanas hasta la cabeza.
Nerón se tendió en la manta y cerró los ojos. Empezaba a quedarse dormido, cuando unos extraños ruidos lo despertaron. Sigilosamente, se levantó y vio a su amo desparramado por la cama con la mano colgando al borde; se acercó a ella y, luego de olerla, la lamió. Bill se movió un poco, pero no despertó. El perro quiso salir a investigar, pero prefirió quedarse al lado de su amo en total alerta. La noche avanzaba y nuevamente se oyeron unos ruidos, parecían cristales rompiéndose y algo como un chillido lastimero terminó de despertar a Bill, pero al sentir en su mano la tan conocida caricia húmeda, se sintió seguro y se quedó dormido de nuevo.
El sol se colaba por las rendijas de su ventana, cuando Bill por fin despertó. Se estiró cómodamente y dio vueltas en la cama tratando de encontrar la posición perfecta, hasta que comenzó a sentir calor. Fastidiado, pateó las mantas y  se incorporó. Con pereza miró el reloj  de su velador y casi se cae al suelo al ver que eran casi las once  de la mañana. Rápido se bajó de la cama, extrañado de que Nerón no lo haya despertado para ir al jardín.
—¡Nerón! —gritó, al tiempo que salía de su dormitorio —¡Nerón! Pequeño, ven con papá —volvió a gritar, pero el can no apareció.
Bajó las escaleras y buscó en todos los sitios donde solía esconderse, pero no había señales de su mascota. Asustado, salió al jardín y vio la verja abierta, se imaginó que Nerón se había escapado y presuroso subió a su habitación para cambiarse, entró al baño y dejó escapar un grito de terror, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y retrocedía espantado: colgado de la regadera, con sangre aún goteando de su cuerpo, se encontraba su mascota.
—¡No! ¡No! —gritó con todo lo que daban sus pulmones y salió tambaleándose de terror, con la mirada fija en la gran mancha de sangre que se amontonaba en el piso de la ducha. Su torso chocó con la cómoda y el espejo de mano que siempre dejaba encima cayó al suelo haciéndose añicos. Pero algo más llamó su atención: había un papel sobre la manta de su querido perro. Aterrado, miró a todos lados y, limpiando sus ojos, tomó el papel. Al leer, su rostro se deformó en una mueca de terror y cayó desmayado al piso.
Horas después, un par de policías ingresaban a la casa, pues los vecinos, alertados por los gritos, los habían llamado. Encontraron la terrible escena del baño y al dueño de la casa, aparentemente desmayado, tendido en el suelo con una nota en la mano. Uno de ellos se atrevió a tomarla y leyó en voz alta: «Los humanos también lamemos».

Meses después…
La habitación era blanca y fría como todas las habitaciones de ese lugar. Tom entró con un peluche en la mano y un libro bajo el brazo, y se sentó junto al chico rubio que miraba por la ventana fijamente.
—Hola.
El muchacho volteó al instante dejando escapar una hermosa sonrisa.
—Viniste —dijo alegre.
—Sabes que me gusta pasar el tiempo contigo, Bill.
—A mí también —dijo sonrojado.
—Mira, te traje algo —dijo mientras le mostraba un pequeño oso de peluche.
—Es hermoso, Tom —dijo apretándolo contra su pecho—. Gracias.
—De nada, Bill —dijo sin despegar los ojos de su rostro.
—¿Trajiste tu libro de historia?
—Así es. ¿Qué quieres que te lea hoy? —dijo acercando el banco al rubio.
—Podría ser algo sobre Nerón, el emperador romano.
—Ne-nerón —dijo con la voz temblorosa.
—Es extraño, pero hoy amanecí con ese nombre en la cabeza. ¿Estás bien? Te pusiste pálido —dijo mirándolo con preocupación.
—Sí, es sólo que recordé algo…
—Entonces, si ya estás mejor, puedes empezar —dijo sonriéndole, mientras su mirada se perdía de nuevo en la ventana.
—Como digas, Bill.
Tom bajó la vista hacia su libro mientras sentía sus ojos humedecerse. Sorbió por la nariz y buscó la lectura que quería su Bill. Habían pasado casi seis meses del terrible suceso y el rubio poco a poco empezaba a mejorar. Al menos ya permitía que estuviera cerca de él sin ponerse a gritar y patalear. Los médicos le explicaron que debido al shock su mente decidió borrar todo lo relacionado con el tema, incluyendo la relación que mantenían.
—¿Qué pasa Tom? ¿Por qué no lees? —dijo sin apartar su vista de la ventana.
—Es que se me perdió la hoja, disculpa —se limpió las pequeñas lágrimas que se le habían escapado y suspiró.
—Debes estar más atento —dijo riendo suave.
—Sí, prestaré atención, Bill. Te lo prometo.
***
—¡¡¡Will, apaga ese televisor. Es más de medianoche!!!
El pequeño apagó la televisión con lágrimas en los ojos. Nunca más vería esa serie, aunque eso significara no ver a su actor favorito. El capítulo de esa semana lo había asustado demasiado, además de entristecerlo. ¿Qué tipo de leyenda urbana era esa? Nunca había escuchado de ella.
—Ya mamá, ya lo apagué —dijo el niño limpiándose los ojos.
—¿Estás llorando? —dijo la mujer, acercándose.
—Deberían prohibir que los animales mueran en los programas de televisión, mamá —dijo el niño mientras se lanzaba a los brazos de su madre.
—Mi niño —dijo enternecida—. Esas historias no son reales. Además, en esas series suelen usar muñecos. No te angusties.
—Pero había tanta sangre y el protagonista perdió la memoria. Fue un horrible fin.
—Tranquilo pequeño. No todas las historias pueden tener finales felices y eso lo sabes bien —le dijo, mientras limpiaba sus húmedas mejillas.
—Sí mamá. Pero sigo creyendo que el perrito no debió morir.
—¡Ay Will! Mejor ve a dormir, que mañana es la fiesta de Halloween de tu escuela y aún no has elegido disfraz.
La expresión del niño cambió y en un minuto estuvo parado sobre el sillón, moviéndose en todas direcciones mientras sostenía un micrófono imaginario.
—¡Me voy a disfrazar de estrella de rock! —dijo gritando—. Con casaca de cuero, pantalones desteñidos y muchas cadenas en mi cuello y anillos en mis manos.
—¿Estrella de rock? Bueno, ya veremos de donde sacamos todo lo que te quieres poner. Ahora a dormir —dijo sonriendo.
Will bajó del sofá, se colgó del cuello de su madre y le dio un beso en la mejilla. Ella lo abrazó con fuerza y él subió corriendo las escaleras.
—Hasta mañana, má —gritó desde el barandal de la escalera.
—Hasta mañana, Will —dijo, y minutos después oyó la puerta de la habitación de su pequeño cerrarse al fin.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Tu nombre...

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre.
Trato de escribir que te amo.
Trato de decir a oscuras todo esto.
No quiero que nadie se entere,
que nadie me mire a las tres de la mañana
paseando de un lado a otro de la estancia,
loco, lleno de ti, enamorado.
Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote.
Digo tu nombre con todo el silencio de la noche,
lo grita mi corazón amordazado.
Repito tu nombre, vuelvo a decirlo,
lo digo incansablemente,
y estoy seguro que habrá de amanecer.


Jaime Sabines

domingo, 3 de noviembre de 2013

sábado, 2 de noviembre de 2013

Hallowen!!!


Auuuuuuuuuuu el disfraz de mi adorado tormento me dejó en coma!!! Por eso no pude colgar en estos días jijijii. ¿Qué es? Es lo mismo que me pregunto. Se parece al rey Jerjes de 300, pero las orejitas no cuadran. Puede ser también un tritón... quién sabe, pero nadie puede negar que se ve magnífico!!! 
Y porsupuesto su twin no se quedó atrás. Qué pirata más sexy!!!

jueves, 31 de octubre de 2013

martes, 15 de octubre de 2013

Tú eres lobo, y yo tu luna...

 
 

Cuanto más llora el Lobo a su Luna,
más la Luna esconde el rostro a su fortuna

En el cielo, Luna llora.
Ella llora en su despojo,
Luna triste, blanca Luna
por qué lloran esos ojos.

Llora ella por su amado,
él aúlla desde el monte,
en el cerro se ha quedado
se ha dormido acongojado.

Triste escena han observado,
cuantos Dioses han pasado
en asamblea se reúnen,
por el Lobo enamorado.

Unos gritan y sentencian,
otros juzgan y golpean.
Luna llega muy despacio
se pronuncia susurrando:

«Solicito a esta corte
me conceda una moción,
por tres noches he deseado
se concrete mi pasión.

Solicito dulces Dioses
me concedan encarnarme
por tres noches cada mes
encontrar mi dulce amante

Regente seré en las noches
en poder y sentimiento
noche a noche cumpliré
iluminando el firmamento.

Solo tres noches cada mes,
será en la tierra luna oscura
en recuerdo mi silueta dejaré
negra como una aceituna».

«Concedido —dijo Zeus».
Cernunos, Odín y Poseidón
aprobaron en coro los Dioses,
se acepta esta moción.

Y como ellos sentenciaron
una vez por cada mes
se reúne con su amado
en blanca Loba ha encarnado

Por el Lobo cada mes
se nos pierde nuestra Luna
es por la Luna cada mes
que el aúlla a las alturas..

Anahanis

viernes, 11 de octubre de 2013

Billy dormilón



Uno de mis one shot más queridos. Lo más increíble es que salió una tarde de sábado, fruto del aburrimiento. Espero les guste.


Tom estaba muy cansado. Hacía exactamente dos meses que no podía dormir bien. La reciente muerte de su hermano menor en un accidente, cuando se dirigía con sus compañeros de instituto a la playa lo había dejado devastado. Como hijo mayor tuvo que encargarse de todo, pues su madre había caído en un profundo estado de depresión que la mantenía atada a su cama. Tom tuvo que ir a reconocer el cuerpo, hacer el papeleo en el hospital y en la morgue, todo completamente solo. Su padre hacía años que no figuraba en sus vidas y sus tíos y primos vivían demasiado lejos. Era increíble cómo en esos momentos fue capaz de realizar todos esos trámites; sentía que su cuerpo iba en automático, como si estuviera programado para cumplir con lo que se esperaba de él en ese momento.

Lo peor vino después, ya que luego del entierro el insomnio se había apoderado de su cuerpo. Intentó de todo, pero lo único que logró fue dormir un par de horas, las cuales muchas veces estaban plagadas de pesadillas. En su trabajo le adelantaron las vacaciones al verlo tan desmejorado y estaba solo en casa, pues su tía se había llevado a su madre para que descansara con la esperanza de que se recuperara de la depresión. No podía culparla por dejarlo, desde la muerte de Jhon ella ya no era la misma. Simplemente se olvidó de él y se sumió en el dolor de la pérdida, al menos eso fue lo que el doctor le explicó cuando fue a verla.  El doctor también le dijo que cuando se recuperara ella volvería a ser como antes, pero por alguna razón él sabía que eso no sucedería. Al menos sus amigos lo visitaban y siempre trataban de animarlo, pero lo único que quería era dormir una noche completa y en su situación no le era posible.

Una de esas tantas noches de insomnio, luego de haber dormido dos horas exactas,  vio que la oscuridad de su habitación era rota por una luz que provenía de la puerta del baño. Asustado se frotó los ojos, y claramente vio que la luz avanzaba hacia él. Con terror, pudo observar detrás de la luz la figura de un hombre enfundado en un camisón de dormir que caminaba a paso lento. Retrocedió espantado hasta la cabecera de su cama y se tapó hasta la nariz con las mantas. El hombre, sin inmutarse, siguió avanzando.

—¿Quién eres? —preguntó cuando pudo encontrar su voz.

La aparición levantó el rostro y Tom se petrificó. La luz de la vela que llevaba en la mano iluminó un par de grandes ojos marrones delineados por sombras negras que lo observaban curioso, una perfecta nariz que se fruncía y unos labios llenos y rojos que se estiraban en una  pequeña sonrisa. Su mirada vagó por el rostro de la aparición y no pudo evitar un sonrojo.

 Acaso los fantasmas eran así de atractivos… Aish, pero qué cosas estás pensando Tom.

—Soy Billy dormilón —dijo con dulce voz.
—¿Qué? —dijo asombrado.
—Soy Billy dormilooooón…—. Tom sentía la mandíbula tensa y la boca seca, solo atinaba a mirar embelesado el angelical rostro de la criatura que tenía delante —y vine a ayudarte.

Y sin más hizo una reverencia. Tom vio que algo se deslizó de su cabeza y gracias a la luz de esa prodigiosa vela que no se consumía apreció el cabello largo, liso y negro como la noche. La aparición le sonrió pero pronto su rostro se mostró confuso y se agachó rápidamente para recoger el gorro que Tom reconoció como uno de los que se usaban en el siglo pasado para dormir: blanco y con punta de algodón. Avergonzado se acomodó el gorro y Tom pudo ver dos orejas largas y puntiagudas.

—Disculpa no quise asustarte, pero estoy muy nervioso y no sabía cómo acercarme a ti.
—¿Nervioso? —preguntó Tom. El miedo había sido olvidado hace tiempo.
—Es… es la primera vez que me mandan con un adulto, usualmente trabajo con niños.
—¿Con niños? Acaso eres un ángel…
Tom sonrió al ver sus mejillas teñirse de rojo…
—Noooooo. Soy algo más terrenal. ¿Has escuchado alguna vez sobre los duendes?
—Mi abuelo solía contarme muchas historias sobre ellos, pero en verdad nunca las creí.
—Qué mal. Debes saber que algunas historias son ciertas.
—¡Me vas a decir que eres un duende¡ Ja, ni pienses que voy a creer tamaña mentira —dijo volteando el rostro.
El duende sorprendido por esa reacción, se sentó en la cama mirándolo de cerca.
—¿Por qué no podría ser un duende Tom?
—Porque los duendes son pequeños, desagradables, algo aterradores y siempre llevan su olla de oro y tú… tú…
—¿Yo? —dijo sonriendo.
—Tú eres muy her… diferente. Eso… diferente. Espera… ¿cómo supiste mi nombre?
—Yo lo sé todo de ti Tom… T-O-D-O
Tom bajó la mirada y sin poder evitarlo se entristeció al recordar el porqué su vida estaba de cabeza. Recordó a su hermano, a su madre y escondió el rostro en las manos, tratando en vano de retener las lágrimas.
—Yo estoy aquí para ayudarte Tom. Supongo que eres especial por eso me mandaron contigo. Usualmente a tu edad los humanos ya no pueden vernos, pero esto debía llevarse a cabo. Debíamos conocernos y juntos salir adelante.
Tom se limpió las lágrimas conmovido por las bonitas palabras de la criatura, pero no era tan simple creer y confiar en algo que siempre creyó era una leyenda más.
—Eres un duende, ¿cómo se supone que me vas a ayudar? ¿Acaso me regalarás tu olla de oro? ¿Me harás millonario? Sabes que eso no va a cambiar nada, nada.
Con cuidado, el duende dejó su vela en la mesita de noche, se quitó el gorro y se subió a la cama. Gateó hasta Tom, quien se quedó inmóvil, paralizado por lo que veían sus ojos. Cuando estuvo sobre su cuerpo y con su rostro a centímetros de él, Tom lo empujó y rápido se escurrió al otro lado de la cama tapándose más con la sábana.
Billy rodó sobre la cama asustado.
—¿Por qué me empujaste?
—¿Así ayudas a los niños eh?
—¿Qué tratas de decir con eso?
—Creo que no eres un duende, a pesar de esas orejas. Eres un íncubo ¿no es así? Quieres llevarte mi alma luego de matarme con una sesión de sexo salvaje.

El duende enrojeció hasta las orejas, las cuales brillaron en la oscuridad del cuarto.

—Cómo se te ocurre pensar una cosa así. Soy un duende y solo quiero ayudarte. Confía en mí. Mi misión contigo es diferente, tengo órdenes precisas y pasos que deben cumplirse. Para ayudarte necesito estar cerca de  ti.

Y sin más se acercó a Tom. Tomó su rostro entre sus manos y unió sus frentes. El rubio asustado se aferró a las sábanas y sintió los labios del duende en los suyos en un suave roce que duró unos minutos. Cuando Billy se separó, recostó a Tom en la cama y se acomodó a su lado. El rubio se sentía relajado, totalmente laxo.

—¿Qué… qué me pasa?
—Soy Billy dormilón y lo primero que debo hacer es ayudarte a dormir.
—No… no entiendo… —dijo Tom mientras sus ojos se cerraban sin que pudiera evitarlo.
Se sentía flotar. Apenas podía hablar y no sentía su cuerpo, su cabeza era una esponja y el sopor lo consumía.
—Necesitas recuperar tu vida Tom.

De pronto fue atraído por dos largos brazos y recostado sobre un tibio pecho. Los ojos le dolían y las sienes le punzaban, su cuerpo estaba como en una nube, flotando y flotando… Minutos después una dulce voz se dejo oír:

«Willie Winky, corre por toda la población,
escaleras arriba y escaleras abajo con su camisón,
llama a las ventanas, golpea las cerraduras:
«¿Están todos los niños en la cama? ¡Porque ya son las ocho

Sus párpados se sintieron pesados y aunque quiso seguir oyendo esa dulce voz, cerró los ojos y no pudo escuchar más.


Comenzó a moverse lentamente en la cama y poco a poco fue abriendo los ojos. La habitación estaba totalmente a oscuras y por un momento pensó que aún era de noche. Se estiró a su gusto, su cabeza ya no dolía y su cuerpo se sentía tan relajado. Se sentía muy bien, lleno de energía, listo para enfrentarse al mundo. De pronto recordó la noche anterior y sonrió a la nada.

—Que sueños los tuyos Tom… un duende jajaja…

Con pereza se levantó estirándose hasta llegar a las ventanas y corrió las cortinas.  El sol hirió sus ojos y levantó un brazo para protegerse de la intensa luz. Por la posición del sol pudo adivinar que era mediodía. Sí que había dormido. Sonriendo se dirigió a su mesita de noche y encendió la máquina contestadora.

Tiene 30 mensajes

—Pero qué pasó… —sorprendido presionó el botón de escuchar.

16 de abril, 8 de la mañana. Mensaje de Georg
Tom, ¿dónde estás?
16 de abril, 12 de la tarde. Mensaje de Georg
Hey, se supone que veríamos hoy lo de la misa. Llámame.
16 de abril, 6 de la tarde. Mensaje de David
Tom, tu madre ha estado preguntando por ti. Creo que necesitamos hablar.  

—Pero si son las 2. No entiendo.

17 de abril, 3 de la tarde. Mensaje de Gustav
¿Dónde estás Tom? Fui a tu casa y un extraño chico me dijo que habías salido de viaje y que regresarías dentro de unos días. ¿Por qué no nos avisaste amigo?
18 de abril, 9 de la mañana. Mensaje de David
Tom soy David. Tu madre quiere verte. ¿Vendrás hoy?
19 de abril, 4 de la tarde. Mensaje de Georg
Tom ¿dónde estás? Amigo estás bien. No sé nada de ti, llámame cuando llegues.

Los mensajes seguían y Tom preocupado miraba a la nada. ¿Cuánto había dormido? Con terror estiró la mano y tomó su móvil, cuando vio la fecha casi se desmaya.

20 de abril del 2013. 2:30 p. m.

Asustado dejó caer el móvil y retrocedió hasta el sillón donde se desplomó. No entendía nada, cómo había podido dormir por tantos días y no darse cuenta. Se tomó la cabeza preocupado y cuando se estiró para recoger su móvil vio un nota pegada en el suelo justo al lado de donde había caído el teléfono.

«Sí Tom fueron cuatro días. Espero hayas dormido bien. No te preocupes, esto solo fue el comienzo, como te dije era necesario que durmieras: le llamo la cura del sueño. Ahora todo mejorará. Nos vemos a la medianoche.
B.D.
Nota: Y sí, Tom, soy completamente real… jiji».

Tom dejó caer la nota y se acomodó mejor en el sofá. Sonrió negando varias veces con la cabeza. Por lo visto estaba atrapado con un bello duende que lo ayudaría. Extrañamente no tenía miedo,  más bien sentía una rara emoción burbujear en su pecho al recordar el rostro de ese duende, su calor, sus labios posándose en él. No sabía la razón, pero confiaba en la criatura y si él decía que todo iría mejor, así debía ser. Con una sonrisa se levantó y luego de una ducha se vistió para ir a ver a su madre. Con las llaves en la mano, dio una última mirada a su apartamento y una loca idea cruzó por su cabeza…
—Adiós —dijo antes de cerrar la puerta.
—Hasta más tarde Tom —dijo el duende con una sonrisa apareciendo detrás de la cama.






martes, 8 de octubre de 2013

Auuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!

 Los twins en el restaurante Giorgio, el sábado pasado.
Ay que bien te ves amor!!! Ese corte te queda de muerte!!! Gracias por dejarte ver y alimentar mi corazón, flaquito.




viernes, 4 de octubre de 2013

Sueños

Este pequeño escrito fue como una respuesta a las múltiples interogantes que a veces me hago sobre mi adorado tormento, fruto de depres y tristezas solo salió esto. Espero les guste.
Este shoot fue publicado en THmagazine.




—Tengo que irme —dijo algo apenado.
—¿Tan pronto? —se acurrucó en su cuello un poco más.
—Ya es tiempo —dijo apoyando su mentón en su frente.
—No quiero, no quiero.
—Vamos estoy contigo casi siempre que puedo —dijo separándola un poco. Ella lo miró apenada y asintió lentamente.
—Lo sé, pero es difícil —miró al vacío, sintiendo su pecho apretarse.
—Tú sabías desde el principio que el único lugar donde podíamos estar juntos es este. Fuera de aquí todo es distinto.
—No me quejo, es solo que antes te veía más seguido —dijo observándolo atentamente. Él no pudo soportar el reproche en esa mirada y volteó el rostro.
—Las cosas han cambiado. Mi vida ha cambiado. Sabes que ahora es más difícil para mí visitarte. Regreso muy cansado, salgo mucho y además...
—No lo digas, lo sé.
—No lo planeé, te lo juro solo sucedió. Éramos amigos y de pronto un día todo cambió… —le dijo algo cortado.
—Te dije que no quería oírte —. Se levantó y le dio la espalda mirando las azules nubes.
—Pero debo decirlo. Quiero hacerlo.
—Por favor, Bill —dijo apesadumbrada.
—Lo único que quiero es estar a su lado. Viajamos mucho, me cuida, siempre está atento a mis deseos y su mirada, su mirada me traspasa el alma.
Ella rió y volteó a verlo totalmente enternecida por lo que acababa de escuchar.
—Siempre tan romántico.
—Pero es lo que siento —dijo algo avergonzado.
—Me alegra que hayas encontrado a tu alma gemela, aquella de la que siempre hablaste —. Se acercó a él y se recostó en su pecho. El rubio la estrechó más cerca.
 —No sé si será mi alma gemela, pero el ser humano no fue hecho para estar solo.
—¿Así dicen no?
—Por eso mismo, no quiero que estés sola —dijo separándose para mirarla a los ojos.
—¿Quién dice que estoy sola? Te tengo a ti.
Trató de pegarse a él de nuevo, pero el rubio no la dejó.
—Eres linda pequeña, pero sabes que eso no es cierto.
—No quiero a nadie más —dijo aferrándose a él.
—Debes encontrar a alguien en el mundo real.
—No me pidas eso, por favor.
Con un poco de esfuerzo se alejó de ella algo triste.
—Debes hacerlo.
—¿Dejarás de visitarme? —preguntó con miedo. Él volteó de inmediato y la tomó de los codos.
—No. No puedo dejarte. Tú me hiciste lo que soy. Sin tu apoyo y amor condicional no sería quien soy ahora. Te debo demasiado.
—Entonces, volveré a verte.
—Sí, solo que no sé bien cuando. Ahora estoy concentrado en vivir y disfrutar de lo que siento.
—Hoy solo nos encontramos porque me dormí temprano.
—Pero ¿no es suficiente?
—Nunca será suficiente.
—Es lo único que puedo ofrecerte. Además, dentro de unos meses todo será más estresante, tendré la máscara y el disfraz puestos de nuevo, seré el cantante de Tokio Hotel —dijo ya harto.
—Lo dices como si no quisieras cantar más.
—Estoy muy cansado ya. Cansado de todo. Solo quiero disfrutar de mi vida y de lo que tengo ahora. Mírame, estoy tan cómodo que no quiero despertar —dijo señalando su imagen a través de una nube. Estaba durmiendo en los brazos de su amor, tan seguro, tan calmado.
—Ni yo.
—Pero debemos hacerlo. Él se levantará en unos minutos, se va a París y quiero…, bueno ya sabes que quiero —dijo con la mirada húmeda.
—Me encanta cuando te sonrojas. Ve, mi alarma sonará dentro de poco y debo ir a trabajar. No te olvides de regresar, por favor.
—Te quiero por ser así.
—¿Así como?
—Tan comprensiva. Son pocas las que entienden que solo soy un ser humano lleno de defectos. La mayoría se deja llevar por el bello cantante, el de la sonrisa radiante, lleno de joyas y oropeles que sirven para esconder lo que en verdad es.
—Tranquilo Bill. No digas esas cosas, sabes que siempre te apoyaré.
—Lo sé —Nervioso dio una mirada a la nube y sonrío—. Uyyy creo que ya despertó. Adiós.
Y tomando su rostro, ella dejó un pequeño beso en esos labios de peluche, mientras Bill desaparecía a través de una nube.